Existe consenso en denominar a la Paz como la ausencia de guerra o violencia. Así, muchos pueden estar convencidos de que en Chile impera la paz. Sin embargo: ¿No constituyen actos de violencia los abusos de los cuales son víctima miles y miles de trabajadores cada día? Pongamos el ejemplo de las deplorables condiciones de trabajo en la Compañía Sudamericana de Vapores, lugar donde los funcionarios no tienen tiempo de siquiera acariciar a sus niños por las noches. En vista de aquello, es difícil no concordar con Martin Luther King: “La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión: es la presencia de justicia.”. Entonces: ¿Se vive en paz en Chile?
¿Cómo podemos afirmar que vivimos en paz en Chile si sólo un tercio de los trabajadores tiene acceso a la sindicalización? ¿Qué relación tendrá ese dato con la paz?, algunos se preguntarán. Tiene que ver. Y mucho; porque el único medio de defensa que poseen las clases trabajadoras es su organización. Y sin ella pueden ser explotados sin piedad. Esta explotación a la cual nos referimos, se expresa en baja productividad, ausentismo y una actitud negativa frente a la sociedad. Todo lo anterior se conjuga para que exista una situación constante de tensión, de violencia. Violencia que muchas veces no se ve externamente, sino que puede permanece escondida entre cuatro paredes que aguantan todo.
Violencia no solo es guerra; no solo es quemar automóviles. Violencia es tener niños que nunca verán a sus padres porque estos se encuentran recluidos en sus puestos de trabajo. Violencia es la explotación diaria del ser humano por el ser humano sin que éste dimensione esa realidad.
No, no vivimos en paz en Chile. Al menos eso diría el gran MLK. Ya sabemos por qué, la pregunta es, ¿cómo cambiamos esa realidad?
Sin tratar de dar respuestas globalizadoras a un problema complejo, se puede afirmar con toda tranquilidad que una organización sindical, distinta a la actual, autónoma, independiente y apartidista que luche por mejores condiciones laborales mejorará la calidad de vida de los trabajadores en Chile y, consecuentemente, será un aporte directo para la paz en nuestro país.
